martes, 22 de mayo de 2012

Un Profe

 
Me gusta pensar que nuestro estado de bienestar
descansa, entre otros aspectos, en lo siguiente:

1. Todos los que formamos una sociedad libre y democrática tenemos garantizado el derecho a una educación, porque es imprescindible para la vida y una base para la igualdad de oportunidades.

2. Todos los niños y niñas que comparten desde sus primeros días en la guardería, hasta aquellos hombres y mujeres que alcancen la Universidad, se forman para revertir tanto esfuerzo y sacrificio en el bien común, y al fin y al cabo desarrollar unos valores válidos, universales, que desembocan inequívocamente en la felicidad.

3. Todos aquellos y aquellas que parten de posiciones desfavorables, por razones económicas, sociales o intelectuales, necesitan y tienen el derecho de la solidaridad y el beneficio de los demás afortunados, ya que – aunque sea únicamente mirado de manera egoísta – el mapa de la pobreza – en sentido amplio – se reduce con la educación. Con nuestros alumnos en el instituto, nos hacemos ricos y aseguramos nuestro futuro.

4. Una escuela plural, que proporcione los mecanismos del desarrollo personal, democrática, y valore sus principios colectivos por encima de los individualismos y egoísmos del mercado, centrados en LA PERSONA , y no en los porcentajes y en fuegos de artificio que al finalizar se evaporan, que forma parte y razón de ser de una estructura común, Comunidad Educativa, sobre la que se construye un Barrio, una Ciudad, Humanidad.

Es mi vocación,
Una razón de ser y de vivir,
Saber que en unos años
Una parte de esa semilla
Será reconocible cuando,
Ya de adultos,
Recordemos las clases del pasado,
Y me saluden dejando de ser Maestro
Para ser Tutor de un nuevo alumnado.

Soy Profesor de la Educación Pública
Y no me cambiaría por nada
y por nadie en el mundo

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